martes, 19 de febrero de 2013

Compré esta novela de Mario González Suárez, "A wevo, padrino", a este autor me lo han vendido caro. La edición de Mondadori está bien hecha. Lo leo y veo que le falta síntesis, lo que cuenta en las primeras 30 páginas puede contarse en 5. Empieza a ser predecible, o más bien parece ir hacia un lugar común. Como sea le falta fuerza narrativa, no me atrapa la historia y el personaje es inverosímil, es un taxista que se mete en malos pasos, pero también es un filósofo existencialista que utiliza la duda metódica en cada paso que da y en cada situación en que se ve envuelto. Vive en un puerto del Pacífico mexicano. El lenguaje y la sintaxis sí me agradaron, arrabalero el autor, se ve que conoce el ambiente bajo. Habrá que leer alguna otra obra, porque lo que es esta no la terminaré nunca.

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